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Mini biografía y cartas de Mons. Arias Blanco




Partes: 1, 2

  1. Nacimiento
  2. Educación
  3. Regreso a Venezuela
  4. Muerte
  5. Discurso de toma de posesión de Mons. Rafael Arias Blanco como XI Arzobispo de Caracas
  6. Primera carta de Mons. Arias a los obreros
  7. Segundo mensaje de Monseñor Rafael Arias Blanco a los obreros
  8. Tercera carta de Mons. Rafael Arias Blanco a los obreros
  9. Palabras del excelentísimo sr. Dr. Mons. Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas en el programa de televisión "Vida y destino" correspondiente al sábado 25 de enero de 1958
  10. Discurso de Mons. Arias contra el comunismo
  11. Cuarta carta de Mons. Rafael Arias Blanco a los obreros

Nacimiento

Rafael Ignacio Arias Blanco nació el 18 de Febrero de 1906, en La Guaira, entre las esquinas de Punto Fijo y Palma Sola, casa marcada con el número 14. Fueron sus padres Don Carlos Manuel Arias y Doña Carmen Teresa Blanco de Arias. Su padre fue Procurador de los tribunales civiles y supo infundir en su hijo ese deseo de hacer el bien y esa preocupación por los demás que siempre lo caracterizò. La Señora Carmen era una mujer humilde y sencilla y transmitió al hijo estas características, amen de un santo temor de Dios y aprecio por las cosas sagradas.

Sus primeros años de vida transcurrieron en la apacible tranquilidad de su hogar recibiendo la instrucción elemental; luego sus padres, habiendo decidido que estudiara en Caracas, lo trasladan a esa ciudad, al amparo de unas tias,

Educación

Educaciòn Primaria:

A la edad de siete (7) años es inscrito en un colegio particular . De Segundo a Quinto grado estudia en el colegio "Andrès Bello" situado en la esquina de las Ibarra. Termina su Primaria en la escuela anexa a la Normal entre las esquinas de Palma a Miracielos.

Educaciòn Secundaria (Internado)

Su ingreso en el Seminario es narrado por el en una de sus entrevistas. "Esto ocurrió de una forma muy simple. El asunto fue muy sencillo. Mis tias me preguntaron si yo querìa ser sacerdote. En el acto respondì que sì, de la manera mas espontánea, porque la vocación sacerdotal no es producto de un ramalazo, ni de una inspiración. Está en uno latente y aflora de forma natural".

Ingresa al Seminario Metropolitano de Caracas a la edad de once (11 ) años y termina sus estudios secundarios a la edad de dieciséis (16) años.

Educaciòn Superior

Ingresa al Seminario Mayor donde estudia 4 años mas. Mons. Felipe Rincón González le confiere las órdenes menores (Acolitado y Lectorado) en febrero de 1925 y a los 20 años se inscribe en el Colegio Pio Latinoamericano de Roma y termina sus estudios de Teologìa en la Universidad Gregoriana. Allí se gradúa de Doctor en Derecho Canónico y Sagrada Teología. Al culminar sus estudios recibe el orden Sacerdotal en la Capilla del Colegio Romano en 1928 a la edad de 22 años. Su primera misa la cantó allí mismo el 25 de Diciembre de ese año.

Regreso a Venezuela

Comienza su actividad apostólica como Vicario Cooperador de Santa Capilla. Su probidad en el ejercicio de este trabajo hace que merezca el nombramiento de Capellàn del Seminario. Luego comienza su continuo peregrinar como Párroco de Guatire, pàrroco de Villa de Cura, párroco de la Divina Pastora (Caracas) y ejerciendo este último cargo le es dado el nombramiento de Obispo Auxiliar de Cumaná, el 12 de Diciembre de 1937.Su experiencia en la Primogènita del Continente es notable .

El 12 de Noviembre de 1939, a la edad de 33 años, es nombrado Obispo Titular de San Cristóbal y toma posesión de su nueva diócesis al año siguiente Su actividad en esta nueva responsabilidad es fecundísima. Se celebra el Congreso Catequìstico, el Congreso Vocacional, funda el Seminario Mayor de San Cristóbal.

En Abril de 1952 es nombrado Arzobispo Auxiliar de Caracas. Dos años permanece en ese cargo cuando , a raíz de la muerte de Mons. Lucas Guillermo Castillo, es nombrado Arzobispo de Caracas (1955) y toma posesión de la Arquidiòcesis en Octubre de ese mismo año..

Muerte

Mons. Rafael Arias Blanco muere inesperadamente en Barcelona, Estado Anzoàtegui, la noche del 30 de Septiembre de 1959 en un accidente automovilístico donde perecen también Mons. Josè Humberto Paparoni, primer obispo de Barcelona y su secretario el Padre Carli, Tenia Mons. Arias 53 años.

Discurso de toma de posesión de Mons. Rafael Arias Blanco como XI Arzobispo de Caracas

Caracas, Domingo, 2 de Octubre de 1955

Al dirigirles mi humilde y emocionada palabra desde este trono arzobispal, honrado con el brillo de las virtudes y prestigiado con la ciencia y el talento de los ilustres varones que me precedieron en el elevado cargo de arzobispo de Caracas, no puedo menos que confesar mi propia debilidad e insuficiencia. Me consuela, sin embargo, el pensamiento de que mi presencia en este lugar se debe a la Voluntad de Dios, manifestada por su mas caracterizado representante en esta Tierra, el Romano Pontífice. Me consuela el saber qen el Señor adorna con gracias especiales y enriquece con dones privilegiados a aquellos que escoge para desempeñar una alta misión entre los hombres. Me consuela también la seguridad de las oraciones de los fieles, las plegarias fervorosas de las Vírgenes consagradas a Dios y el diario recuerdo que en el momento de la misa tienen los sacerdotes para con sus obispos.

Acude en estos momentos a mi memoria la imagen venerada y amable de mi predecesor, cuya ausencia hemos llorado todos, yo el primero, pues con su muerte perdí a un padre bondadoso que siempre me distinguió con las demostraciones más delicadas de afecto.

En esa escuela del propio renunciamiento y de la obligación personal que es el Palacio Arzobispal, recibí de Mons. Castillo, durante tres años de mi Coadjutoría, las lecciones ms grandes de humildad, de espíritu de sacrificio, de mansedumbre evangélica y de celo ardiente por las almas. Por esto no me sorprende el dolor que ha causado su partida; no me sorprende el desfile interminable y la devota actitud de los fieles ante sus restos mortales.

Estamos seguros de que desde el cielo estará velando por su amadísima Arquidiócesis y pedirá para su nuevo pastor las abundantes gracias que necesita.

Mi mejor saludo, el más afectuoso, es para ustedes, amadísimos sacerdotes del clero diocesano, y religioso que ocupan con toda justicia el primer puesto en mi pensamiento y el lugar de mayor preferencia en mi corazón. Son ustedes lo mas precioso , los insustituibles colaboradores en el ministerio pastoral; son los apóstoles de luz, que iluminan las almas con la doctrina del Evangelio

Las múltiples y graves necesidades de los actuales tiempos reclaman de nosotros nuevas formas de apostolado y mayores esfuerzos y sacrificios. Por tales motivos los exhorto con ardor, con las mismas palabras del Pontífice reinante (Pio XII) , a dedicarnos con toda solicitud a la salvación de aquellos que la Providencia ha confiado a nuestro cuidado ¡ Cuàn ardientemente deseamos que emulemos a aquellos santos que en los tiempos pasados, con sus grandes obras demostraron a cuánto llega el poder de la Divina Gracia! Que todos y cada uno, con humildad y sinceridad, podamos siempre atribuirnos el dicho del Apóstol San Pablo: " Con mucho gusto me gastarè y desgastaré hasta el agotamiento por el bien de vuestras almas"

Para que nuestra labor sea fructuosa, para que Dios bendiga nuestro apostolado, no olvidemos la íntima unión que debemos mantener con nuestro superior eclesiástico, tan bellamente expresado por el anciano Obispo de Antioquía, San Ignacio Martir: " Los sacerdotes deben estar unidos en espíritu a su Obispo como las cuerdas de una lira"

Creo innecesario el recordarles que el deber principal de todo sacerdote es su propia santificación. Sin el diario esfuerzo por obtenerlo, con el desprecio de los abundantes medios de progreso espiritual que la Providencia ha puesto en nuestras manos, el apostolado externo será de poco provecho, aùn mas, peligroso y contraproducente. Se habrá caído en la justamente llamada Herejía de la Acción.

Puesto de Honor ocupan en la Iglesia de Dios, amadísimos religiosos y religiosas que, junto con sacerdotes y seglares ejercen vuestro hermoso apostolado. , ya en el campo de la caridad, ya en el de la docencia Yo los bendigo a Ustedes y bendigo a vuestras obras y pido al Señor que las haga florecer y multiplicar, y que jamás decaiga en Ustedes el espíritu de vuestros Santos y Gloriosos fundadores.

Unas breves palabras para mis queridos seminaristas. En varios documentos pontificios se afirma que el seminario deber la pupila de los ojos del Obispo. Y eso sson ustedes para mi, amadísimos hijos. Son testigos de mis esfuerzos y de los ingentes sacrificios que hace la arquidiócesis por ustedes. En pocos años se ha multiplicado el número de seminaristas y se ha construido un edificio orgullo de nuestra Iglesia. Pensamos en esta forma acudir al remedio de la mayor necesidad de la Arquidiócesis de Caracas, que es la falta de sacerdotes. Pero noten que queremos sacerdotes virtuosos, ejemplares, santos, como lo dice la plegaria que recita el pueblo cristiano al terminar la bendición del Santísimo. Esa es la meta que debemos proponernos alcanzar, el noble ideal que corone nuestras aspiraciones, el programa para toda nuestra vida.

No puedo ocultar mi emoción al dirigirme a ustedes, amadísimos hijos, que pertenecen a las filas del glorioso ejercito de la Acción Católica. Con ánimo pronto y espíritu generoso han acudido al llamamiento apremiante de la Iglesia para empuñar las armas en defensa de la Religión y de Cristo. Son la ayuda providencial dada por Dios a la Iglesia en estos tiempos aciagos de peligros y de luchas. Me complazco en reconocer públicamente la preciosa colaboración que han prestado a la Iglesia Venezolana en el campo del Apostolado. La responsabilidad de las deficiencias que se puedan señalar en su movimiento, generalmente no provienen de sus dirigentes. Se debe casi siempre a la falta asesores que se dediquen por entero a formar el espíritu de los socios de Acción Catòlica, para después lanzarlos al apostolado. Se debe a la incomprensión de muchos que no han querido prestar su colaboraciòn o que la han prestado pobremente, son entusiasmo, como para guardar una apariencia o para llenar una fórmula. Estén seguros de que muy pronto, con la ayuda de Dios, podrán contar con algunos asesores que se dediquen por entero al trabajo de su formación cristiana.

Hacen también acto de presencia en esta tarde representantes de las Venerables Ordenes Terceras , de la Legión de María, de la Unión de Cofradías del Santísimo , de la Sociedad de San Vicente de Paul y de muchas otras asociaciones dedicadas al bien espiritual de sus miembros y que se preocupan por realizar obras de apostolado. A todas ellas va dirigida mi palabra de estímulo por la obra importante que llevan a cabo y mis votos mas sinceros porque continúen haciendo el bien en este dilatado campo del padre de familia, donde tantos otros, por desgracia, siembran la cizaña.

Amadísimos fieles: hasta ahora me correspondía en parte el cuidado de sus almas; la responsabilidad estaba compartida. Pero de ahora en adelante me corresponde totalmente. Grande es este peso y débiles mis hombros. Ayúdenme con sus oraciones diarias para obtener del Señor las fuerzas necesarias y las luces requeridas para conservar incólume y apacentar con eficiencia la mística grey que me ha sido encomendada, para conducir a puerto seguro la barca de esta importante arquidiócesis.

Para concluir, debo expresar mi profunda gratitud al muy Venerable Señor Dean y Cabildo Metropolitano por la pompa y solemnidad que ha querido dar a este acto.

Mis gracias más expresivas y sentidas a ustedes, amadísimos sacerdotes y religiosos que con su asistencia han deseado manifestarme su afecto y adhesión, y a todos ustedes, dilectísimos hijos que con su presencia han querido expresar a su Arzobispo sus sentimientos de respeto, veneración y cariño.

Mons. Dr. Rafael Arias Blanco

Primera carta de Mons. Arias a los obreros

CARACAS 1956

A nuestro Venerable Señor Dean, Cabildo , Clero y fieles de la Arquidiócesis , Salud y bendición en Nuestro Señor Jesucristo.

En su carta Episcopal Colectiva que dirigió al Episcopado Venezolano ,los obispos de la República, con motivo de la última conferencia celebrada por dicho episcopado en Caracas, al tratarse del deber de la Acción Social, se hizo mención de la Fiesta de San José Obrero, que promulgó Nuestro Santísimo Padre el Papa Pio XII el primero de Mayo del pasado año ante ciento cincuenta mil trabajadores de las Asociaciones Italianas de Operarios Católicos y que deberá celebrarse el mismo dia primero de Mayo de todos los años festejado en el mundo de la producción desde el año 1881 como Dia Internacional del Trabajo.

Atento el Santo Padre al Divino anhelo de favorecer a todos sus hijos, por especial manera a los mas necesitados de protección y aliento no duda consagrar, por decirlo así, bajo la égida del humildísimo Carpintero de Nazaret, la expresada fecha en el orbe cristiano, a pesar de los turbulentos hechos que le dieron origen. Ningún legítimo interés humano puede ser indiferente al Vicario de Cristo, quien espera que en adelante, el Primero de Mayo, lejos de fomentar las discordias , los odios y sus violencias, sea una invitación constante a la sociedad moderna en el sentido de completar lo que falta todavía a la paz social y constituya un día de júbilo verdadero en la gran familia del trabajo, merced al progresivo triunfo del ideal cristiano.

Al acercarse pues, amados hijos, la fecha en referencia, queremos detenernos un momento a considerar el nuevo signo religioso de la Fiesta de San José Obrero, cual feliz anuncio o presagio , de más altos bienes en el pueblo, quien habrá de ayudar y socorrer con más ahínco en lo sucesivo el Padre Adoptivo de Jesús que el patrono y Modelo de los Trabajadores.

Es fácil advertir que, al hablar de la paz social, alude, sin duda, el Vicario de Cristo a un ingente problema tan antiguo como el mundo, pero que con tremendas características peculiares se viene agitando desde fines de siglo XVIII entre los distintos grupos del conglomerado humano, por especial manera entre los que poseen abundantes medios de subsistencia y los que ganan el pan con el sudor de su frente, es decir, entre los representantes del capital y los pioneros del trabajo, en pos de una organización de la sociedad que satisfaga las justas exigencias de los sectores o clases que la componen e integran, en cuanto lo permita la natural imperfección de las cosas humanas. Tal es la llamada "Cuestión Social" a cuya equitativa solución han venido dedicando los más solícitos desvelos y cuidados los Romanos Pontífices de los últimos tiempos.

No nos referiremos aquí detalladamente a la benéfica labor que realizó la Iglesia desde sus comienzos con miras a la solución y alivio de los más arduos conflictos humanos. Concretándonos a nuestros tiempos, es bien sabido que, entre todos los Documentos sociales que vieron la luz pública a fines del siglo pasado, se lleva la palma la sabia Encíclica "Rerum Novarum" del insigne León XIII; trascendental enseñanza que amplió y adaptó al ambiente actual Pio XI en la "Quadragésimo Anno". Al entrar en el corazón del pueblo la elevadora enseñanza, le devolvió la tranquilidad cristiana y el sentimiento de la propia dignidad. Como dice sobre ese particular el Santo Padre felizmente reinante, "mientras el Estado consideraba en el siglo XIX como su único fin la tutela del derecho y de la libertad, el Papa León XIII le avisó que también le correspondía el procurar el bienestar del pueblo con una clara y amplia política de carácter social y mediante la creación de un nuevo derecho del trabajo" Fue escuchada en parte la voz del Vicario de Cristo, y hoy (son palabras de Pio XII) "es de justicia el reconocer los encomiables progresos que , mediante la solicitud de los poderes civiles, ha logrado en muchos países la suerte de los trabajadores"

No perdamos empero de vista lo que nos recuerda el Romano Pontífice, es a saber, "que no está colmada todavía la saludable labor de la paz y de la concordia social" Por desgracia no siempre los patronos se ajustan a las normas y enseñanzas de la Iglesia, y no es raro que busquen subterfugios o pretextos al efecto de esquivar las disposiciones legales o las prestaciones que les corresponde erogar, con evidente perjuicio de los intereses del obrero. No podemos menos de hacerles en esta ocasión a los susodichos patronos un llamamiento cordial, a fin de que colaboren, también ellos, ateniéndose a las nomas de la justicia y de a equidad, a la buena marcha y armonía del conjunto humano de que forman parte.

Obra de Caridad y de pacificación entre todos sus hijos realiza la Iglesia Católica, al destinar el día Primero de Mayo a la nueva Fiesta de San José Obrero quien no solo encarna ante Dios la dignidad del trabajo manual sino que es también el patrono y guardián de los operarios y de sus deudos y familiares.

Por nuestra parte anhelamos que se mantenga constantemente, en los ministros del Santuario la mas viva preocupación por los obreros que forman parte de su rebaño espiritual y que se ven mas amenazados que otros sectores de la penetración e insidias comunistas. Procuremos que ellos miren en el sacerdote al defensor de su derechos, al amigo y consejero interesado como el que más en ayudarlos en sus angustias y dificultades. Recordémosle que no fueron los funestos sistemas irreligiosos de hoy los que trocaron al antiguo siervo o esclavo en un obrero libre, sino la caridad divina que palpita en el cristianismo. No será difícil presentarle la grandiosa figura de San Pablo, el infatigable Apóstol de los gentiles, quien no solo trabajaba en un oficio manual, a imitación de Jesús y de su Padre Adoptivo en la tierra, sino que en ello se gloriaba como en el mas honroso título. Asimismo le será dado a nuestros sacerdotes el animar a los trabajadores al ahorro y a la honestidad de vida y de costumbres cual preciosos recursos con que podrán superar las duras condiciones que presenta a veces la subsistencia moderna, e infundirles, en fin, en las horas de dolor, las esperanzas y consuelos de la fe cristiana.

De este modo, la Fiesta de San José que anunciamos, señalará un hermoso despertar religioso en los trabajadores y constituirá un acontecimiento de benéficas proyecciones en la Iglesia y en la Patria

De acuerdo, pues, con lo que hasta aquí dejamos expuesto, y deseando dar a la nueva festividad litúrgica el conveniente relieve, ordeno que en toda las Iglesias de la Arquidiócesis se celebre solemnemente el primero de mayo la FIESTA DE SAN JOSE OBRERO con predicación adecuada y que se invite en forma especial a los trabajadores. La misa se oficiará en la hora de la mañana o de la tarde que se juzgue conveniente, de modo que no colida con los demás actos organizados en la conmemoración de la Fiesta del Trabajo..

En esta ciudad yo celebraré la misa por los obreros a las siete y media de la mañana, en la Santa Iglesia Catedral en la cual imploraremos para ellos especiales bendiciones del cielo.

Estas letras pastorales serán leìdas en todos los templos parroquiales y filiales de la arquidiócesis el primer domingo o día festivo después de recibidas y se guardarán en los archivos.

Dadas, firmadas, selladas y refrendadas en Caracas, a los diecinueve días de Abril de mil novecientos cincuenta y seis, Dia Nacional de Venezuela.

Mons. Rafaél Arias Blanco.

Segundo mensaje de Monseñor Rafael Arias Blanco a los obreros

1957

A nuestro Muy Venerable Señor Deán y Cabildo Metropolitano: Clero y fieles de la Arquidiócesis, salud y bendición en Nuestro Señor Jesucristo. Van a cumplirse dos años de la fecha venturosa en que Su Santidad el Papa Pio XII, ante una grandiosa representación de la Asociación Católica de Trabajadores Italianos (ACLI), declaró la solemne institución de la Fiesta de San José Obrero para el día Primero de Mayo. Con este gesto pontificio, de admirable estrategia apostólica, el día Primero de Mayo, que en muchas naciones había alcanzado el carácter de Día del Obrero, quedaba santificado por la Iglesia, borrando el recelo con que muchos fieles y aún espectadores indiferentes miraban su celebración, considerándola como manifestación netamente revolucionaria contaminada de espíritu marxista.

1) Actualidad del problema social - obrero

Estamos ante una nueva prueba de la solicitud y preocupación de la Iglesia por la clase obrera que llega en hora feliz a nuestra Patria; en la hora en que Venezuela siente, en todo su ser, el estremecimiento de una nueva vida que está naciendo; en la hora de una transformación radical de su economía. En efecto para nadie puede pasar desapercibido el salto que de una economía preponderantemente rural está dando nuestra Patria a otra eminentemente industrial y minera. Con la erradicación de algunas de las causas inveteradas de mortalidad, con una mejor salubridad pública y con la poderosa corriente inmigratoria, en veinte años -entre 1936 y 1956-la población venezolana ha pasado de cuatro millones a mis de seis millones de habitantes, es decir ha experimentado un aumento del 35%. Pero el nacimiento y desarrollo de la industria y minería, junto con las facilidades de vida que ofrecen los grandes centros urbanos y la riqueza del Estado, ha producido el desplazamiento de masas campesinas hacia las ciudades y regiones industriales. Este fenómeno de éxodo rural que todos notamos, nos lo descubren en toda su gigantesca gravedad las estadísticas, según las cuales la población rural venezolana descendió del 65%en 1936 al 45% en 1950.

2) La Iglesia tiene el derecho y el deber de intervenir en los problemas

Este hecho trae lógicamente como consecuencia la multitud de problemas sociales que está viviendo la nación, y sobre los cuales, aunque sea someramente, queremos llamar la atención del Clero y de todos los fieles confiados a nuestro cargo pastoral, porque la Iglesia tiene derecho, un derecho al cual no puede renunciar, a intervenir en la solución del problema social, según las palabras del Sumo Pontífice León XIII en su Encíclica Graves de Communi:

 "En opinión de algunos, la llamada cuestión social es solamente económica, siendo, por el contrario, certísimo que es  principalmente moral y religiosa, y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la moral y de la religión"

.Más tarde el Papa Pio Xl, en su Encíclica Quadragesimo Anno, recogía esta doctrina en las siguientes frases:

"tanto el orden social como el económico están sujetos a nuestro Supremo juicio, pues Dios nos confió el depósito de la verdad y el gravísimo encargo de publicar toda ley moral e interpretarla y aún urgirla oportuna e importunamente"

. Y en discurso pronunciado él 16 de  junio de 1947 Nuestro Santo Padre Pio XII afirmó:

"La Historia es testigo de la gran solicitud con que la Iglesia ha tratado siempre esta cuestión, no porque ella tenga el encargo de regular directamente la vida económica, sino porque el orden económico-social no puede ser desligado de lo moral, y afirmar y proclamar los principios inmutables de la moralidad es precisamente privilegio y deber de la Iglesia "

. (A.P;-1947 -p59).Según las citadas palabras, la Iglesia no sólo tiene el derecho, sino que tiene la gravísima obligación de hacer oír su voz para que todos, patronos y obreros, Gobierno y pueblo, sean orientados para que todos los principios eternos del Evangelio en esta descomunal tarea de crear las condiciones puedan disfrutar del bienestar que la Divina Providencia está regalando a la nación venezolana.

3) Pio XII nos habla

Motivo de seria reflexión debe ser para los venezolanos el hecho de que en el lapso de sólo cuatro años, el Sumo Pontífice haya dirigido su palabra expresamente a nuestra nación, en tres ocasiones, y en dos de ellas haya hecho hincapié en el problema social. Cuando toda Venezuela se congregaba en el corazón espiritual dela Patria, Guanare, para coronar a su Patrona, la Virgen de Coromoto, nos dijo PioXII:

"Pedidle (a la Santísima Virgen)... Que la caridad de Cristo triunfe en las relaciones sociales haciendo llegar a todos los beneficios del justo progreso y del razonable bienestar... Y que reconociendo todos su verdadera maternidad, todos se sientan hermanos en Jesucristo, hijos de un mismo Padre que está en los cielos, que pueden y quieren vivir en paz para dar al mundo, agitado por el odio y por la violencia, el ejemplo de una nación que sabe gozar de los beneficios de la fraternidad cristiana"

(A.A.S. Vol. 44 pago 739). En octubre de 1956 cuando el Canciller de la República visitó al Santo Padre, éste en su discurso insistió:

"Elementos eficacísimos de progreso, pero elementos otorgados no a una persona exclusivamente, sino a toda una sociedad que debe sentir sus provechosos efectos en todas sus categorías, para que el desarrollo sea armónico y beneficioso, elementos en favor de una sociedad, que debe hacerse digna de tantas predilecciones divinas con su asiduidad al trabajo, su respeto a la pública moralidad, su celo por conservar la integridad y la estabilidad de la familia, su empeño por procurar la buena educación, sobre todo religiosa y moral de sus hijos " 

.A nadie puede extrañar la insistencia con que la Iglesia ha llamado la atención de los venezolanos frente al problema social, que el inmortal Pontífice León XIII resumía en estas frases:

"…los aumentos recientes de la industria y los nuevos caminos porque van las artes, el cambio obrado en las relaciones mutuas de amos y jornaleros, el haberse acumulado las riquezas en manos de unos pocos y empobrecido la multitud, y en los obreros la mayor opinión que de su propio valer y poder han concebido y la unión más estrecha conque unos a otros se han juntado, y finalmente la corrupción de las costumbres, han hecho estallar la guerra (social)"

. (Enc. Rerum Novarum), Y ese problema social, decimos y recalcamos, existe en Venezuela.

4) La realidad sociológica de Venezuela

Nuestro país se va enriqueciendo con impresionante rapidez. Según un estudio económico de las Naciones Unidas, la producción per capital en Venezuela ha subido  al índice de $540.00, lo cual la sitúa de primera entre sus hermanas latinoamericanas, y por encima de naciones como Alemania, Holanda, Australia e Italia. Ahora bien, nadie osará afirmar que esa riqueza se distribuye de manera que llegue a todos los venezolanos. Ya que una inmensa masa de nuestro pueblo esta viviendo en condiciones que no se pueden calificar de humanas.

El desempleo que hunde a muchísimos Venezolanos en el desaliento y que a algunos empuja hasta la desesperación; Los salarios bajísimos con que una gran parte de nuestros obreros tiene que conformarse, mientras los capitales invertidos en la industria y el comercio que hacen fructificar esos trabajadores, aumentan a veces de una manera inaudita; el déficit, no obstante el plausible esfuerzo hasta ahora realizado por el Estado y por la iniciativa privada, de escuelas sobre todo profesionales, donde los hijos delos obreros puedan adquirir la cultura y formación a que tiene absoluto derecho, para llevar a una vida más humana que la que ha tenido que sufrir sus progenitores; la falta de prestaciones familiares con que la familia obrera; pueda alcanzar un mayor bienestar, las inevitables deficiencias en el funcionamiento de institutos y organismos creados para el mejoramiento y seguridad del trabajador y su familia; la frecuencia con que son burlados la ley del trabajo y los instrumentos legales previsto para la defensa de la clase obrera; las injustas condiciones en que muchas veces se efectúa el trabajo femenino; son hechos lamentables que están impidiendo a una gran masa de Venezolanos poder aprovechar!; según el plan de Dios, la hora de riqueza que vive nuestra Patria, que como dijo el Eminentísimo Cardenal Caggiano, Legado Pontificio al II Congreso Eucarístico Bolivariano, en la Sesión Extraordinaria que en su honor celebrara el Ilustre Consejo Municipal del Distrito Federal;

"Tiene tanta riqueza que podría enriquecer a todos, sin que haya miseria y pobreza, porque hay dinero para que no haya miseria"

5) Dos Objetivos concretos

Para mejorar la condición de los trabajadores nuestra legislación social debe proponerse: la consagración nacional del Salario Vital Obligatorio, y la institución igualmente nacional de una política de prestaciones familiares, pues se trata de dos conquistas logradas ya en muchas naciones cristianas del mundo culto occidental.

6) La Cuestión Sindical

Requisito indispensable para el mejoramiento de los trabajadores es su unión. Por esto la iglesia Católica ha defendido siempre con tanta insistencia el derecho natural de todos los obreros. Lo hizo desde la edad media con la creación de los gremios y corporaciones, y lo ha realizado en los tiempos modernos con su protección dedicada al sindicalismo autentico. Desde León XIII hasta Pio XII la Cátedra de Pedro incesantemente ha proclamado este derecho inalienable de los que con su trabajo están cooperando al engrandecimiento de la nación. Desgraciadamente nuestro movimiento sindical nació con signo marxista en 1936, en un momento convulsionado de la vida nacional y la constante injerencia de la política en el sindicalismo Venezolano, lo ha desviado con frecuencia de su rumbo profesional, produciendo en nuestro trabajador el desengaño y la decepción. Sin embargo exhortamos a nuestros trabajadores a que se reunan en sindicatos por ellos libremente escogidos, convencidos como estamos de la clase obrera llega a su mayoría de edad, tiene que luchar con responsabilidad con decisión con la auténtica promoción obrera, para cumplir la misión que dios le ha confiado.

7) Fundamentos de la Doctrina social de la Iglesia

Cuando la Iglesia aboga por vuestros derechos y os recuerda vuestros deberes, amadísimos trabajadores, simplemente está reclamando que en todos los aspectos de nuestra vida, en los aspectos económicos, cultural, sindical, social, moral y espiritual, se respeta la dignidad de la persona humana que en todos y cada uno de vosotros Dios ha colocado. Ente el socialismo materialista y ególatra, que considera al individuo como una mera pieza en la gran maquinaria del estado, y el materializado capitalismo liberal, que no ve en el obrero si no un instrumento de producción, una maquina valiosa productora de nuevas máquinas  en su prole, estala doctrina eterna del evangelio, que considera a cada uno de nosotros sin distinción de clases ni de razas como persona humana como hijos de Dios, como base y fuente de los derechos humanos. Frutos amargos del primero ha cosechado con lágrimas la humanidad en los países que han caído víctimas de la revolución marxista y los hombres no podrán borrar de su memoria el reciente martirio de Hungría y la tragedia que están viviendo los pueblos encerrados tras el telón de acero.

"Entre las taras del capitalismo liberal, la Iglesia lamenta especialmente las nefastas consecuencias, en las costumbres públicas y privadas, debidas a la búsqueda desenfrenada del dinero. La candencia profesional desaparece en un mundo en que el espíritu de lucro se pone en lugar del espíritu de servicio. El sentido del bien común cede el puesto al desencadenamiento de los egoísmos colectivos e individuales. EI dinero pudre a una sociedad que lo ha hecho su ídolo"

(Declaración Doctrinal del Episcopado, Francés, Mayo de 1.954). 

8) Necesidad de propagar y poner en práctica la Doctrina Social de la Iglesia.

La riqueza de nuestra Doctrina Social, tan bella, tan humana, tan cristiana, tiene que ser conocida y practicada por todos nosotros si queremos ser consecuentes con nuestra fe. Juzgamos oportuno y necesario insistir aquí en que ese conocimiento y esa práctica deben penetrar cada vez más en los círculos de dirigentes obreros, en nuestras clases patronales en nuestros actuales y futuros gerentes y empresarios; en nuestra legislación laboral, que sin duda alguna contiene conquistas avanzadas, y en los encargados de aplicar esa legislación; en nuestras Universidades, Liceos, Colegios y Escuelas Técnicas y Profesionales. Nos hemos llevado esa preocupación hasta mponer que en nuestra Arquidiócesis, en la enseñanza catequística elemental, se dieran los fundamentos i de la Doctrina social de la Iglesia. Queremos expresar en estas Letras Pastorales nuestra felicitación y aliento a las empresas y patronos que ya van poniendo en práctica muchos de los postulados sociales católicos. También queremos; felicitar y alentar a los organismos sindicales que luchan por la clase obrera, y a los institutos que trabajan para solucionar el problema de alimentación, vivienda y seguridad del trabajador venezolano.

9) Para formar dirigentes del movimiento obrero...

Igualmente juzgamos oportuno dar aquí nuestra voz de aprobación y estimulo la Acción Social Católica, que forma élites de dirigentes obreros que en sus cursillos sociales, y a la JOC (Juventud Obrera Católica), que es escuela, integral, que es servicio y que es cuerpo respectivo de las juventudes trabajadoras. Ambas instituciones por mandato de la jerarquía venezolana, están poniendo los cimientos de una auténtica promoción de la clase obrera. A todo nuestro clero Diocesano, y Regular, y a todos nuestros fieles, recomendamos encarecidamente la necesaria cooperación con estas dos empresas salvadoras.

10) Deberes de los trabajadores

Amadìsimos trabajadores, tenemos confianza en vosotros, en la clase obrera de Venezuela.. Tenemos confianza en que vosotros, colaborando estrechamente con las otras clases de la sociedad, y cumpliendo con vuestros deberes, crearéis un mundo mejor, un mundo en que cada ciudadana pueda vivir como ersona humana y como hijos de Dios. Por tanto os encarecemos el cumplimiento estricto de vuestros deberes: que en vosotros florezca el espíritu del ahorro; que vuestras familias santamente constituidas, sean copia de la Sagrada Familia de Nazaret, que la cristiana educación de vuestros hijos sea vuestra constante preocupación; que vuestra honradez y responsabilidad en el trabajo, es decir, vuestra conciencia profesional sean la mejor garantía que podais ofrecer al reclamar vuestros derechos.

11.- Evolución sin Violencia.

Y con las palabras de Nuestro Santo Padre PIO XII, os recordamos que " No es en la revolución, sino en una evolución armónica donde está la salvación y la justicia. La violencia nunca ha hecho mas que derribar en vez de levantar; encender la pasiones en vez de calmarlas; acumular odios y ruinas en vez de hermanar a los combatientes, y ha lanzado a los hombres y a los partidos a la dura necesidad de reconstruir lentamente, tras dolorosas pruebas, sobre las ruinas de la discordia.. Solo una evolución progresiva y prudente, valiente y acomodada a la Naturaleza, y la equidad, iluminada y guiada, por las santas normas cristianas de la justicia y equidad, puede llevar al cumplimiento de los deseos y de las honestas necesidades del obrero" (Discurso de Pio XII el 13 de Junio de 1943)

12.- Despedida

En la mañana del Primero de Mayo, este año como los anteriores, celebraremos el Santo Sacrificio de la Misa en nuestra Santa Iglesia Catedral Metropolitana. En esa Misa, en la que vosotros os uniréis al celebrante para ofrecer al Eterno Padre junto con el sacrificio de su Hijo Divino, el sacrificio de vuestro trabajo diario, el sacrificio de vuestras vidas obreras. Me Despido con Palabras de la Sagrada Liturgia "al Creador de todas las cosas, Dios, que ha establecido la ley del trabajo para el género humano, que por el ejemplo y patrocinio de San José, nos concede propicio realizar todas las obras que nos manda y alcanzar los premios que promete" (Oración de la Misa de San José Obrero)

"El Primero de Mayo, recibiendo así, en cierto modo, su consagración cristiana, lejos de ser fomento de discordias, de odios y de violencias, es y será una invitación constante a la sociedad moderna a completar lo que aún falta a la paz social. Fiesta cristiana por tanto, es decir, dia de júbilo para el triunfo concreto y progresivo de los ideales cristianos de la gran familia del trabajo. " (Discurso de Pio XII el 10 de Mayo de 1955)

Estas Letras pastorales serán leídas en todos los templos de la Arquidiócesis el primer Domingo o dá festivo después de recibidas y se guardarán en los Archivos Parroquiales.

Dadas, firmadas, selladas y refrendadas en Caracas a los veintinueve días del mes de Abril de mil novecientos cincuenta y siete.

Tercera carta de Mons. Rafael Arias Blanco a los obreros

1958

Saludo Inicial

Yo, Dr. Rafaél Arias Blanco, por la Gracia de Dios y la Sede Apostólica, Arzobispo de Caracas a Nuestro muy Venerable Señor Dean y Cabildo Metropolitano, Clero y fieles de la Arquidiócesis, salud y bendición en Nuestro Señor Jesucristo.

El Día del Trabajo.

La próxima celebración del Primero de Mayo, Día del Trabajo y Fiesta de San José Obrero, nos brinda nueva oportunidad de enviar el mas cordial saludo a nuestros queridos trabajadores.

Con motivo de la misma celebración recordábamos el año pasado diversos puntos primordiales de la doctrina social de la Iglesia. Condenábamos entonces la injusta distribución de riquezas que obligaba a "una inmensa masa de nuestro pueblo vivir en condiciones que no se pueden calificar de humanas". Nos hacíamos eco de las quejas de los numerosos desempleados, abocados a la miseria y a la desesperación; elevábamos nuestra voz contra los salarios inhumanos, que acusaban el más absoluto desconocimiento del derecho fundamental que tiene el obrero a vivir decentemente con la remuneración de su trabajo, lamentábamos la falta de escuelas, sobre todo profesionales; nos referíamos a las injusticias que sufre la mujer trabajadora, a las fallas de los institutos sociales y al incumplimiento de la Ley del Trabajo; y nos oponíamos, en fín, a un sistema sindical único que estuviese en manos de elementos oficiales del Gobierno, y nos escogido libremente por los mismos obreros.

Felizmente con el cambio político realizado el 23 de Enero, ha mejorado algo la situación del trabajador, y abrigamos la esperanza de que las mejoras irán en aumento de día en día, como lo exige la dignidad de la persona humana.

He aquí porque en la presente ocasión queremos insistir sobre algunos de los indicados tópicos de la doctrina social de la Iglesia, atentos al sagrado deber de orientar a nuestra grey en la hora actual, que es de inmensa trascendencia en a historia venezolana.

El punto de vista de la Iglesia

Ante todo recordaremos que, al intervenir la Iglesia en las modernas cuestiones sociales, se apoya en el derecho natural de la persona humana y en el mensaje sobrenatural de Cristo, contenido en el Evangelio, cuya oportuna aplicación a las diferentes circunstancias de los tiempos corresponde a la Sagrada Jerarquía, y por especial manera a los Romanos Pontífices.

En las encíclicas de los últimos Papas, a partir de León XIII, palpita el sentido orientador de la Iglesia en singular manera con relación a la clase obrera. De dichas encíclicas y de sus luminosas enseñanzas es fácil deducir, como concepto básico, el derecho que tiene todo ser racional de vivir en decentes condiciones humanas, y no en la inseguridad y en la miseria, a la cual impelen a veces al obrero los ingresos salariales reducidos en tal forma que no alcanzan a cubrir las mas urgentes necesidades de la familia. Ese derecho se funda en el destino eterno del hombre y en su vocación a la santidad y a la virtud, la cual difícilmente estarán en condiciones de practicar quienes carezcan de los más elementales medios de vida.

Es obvio que como cristianos, no podemos admitir esa situación material de gran parte de nuestro proletariado, ni resignarnos ante las injusticias sociales, ni contentarnos, en fin, con un cristianismo individualista, o con una caridad meramente asistencial, que procura aliviar las tristes consecuencias de un orden contario al plan divino, sino que hemos de empeñarnos en remediar el mal desde su raíz, interesándonos profundamente y, por todos los medios que estén a nuestro alcance, en lograr equitativas condiciones de vida para nuestros trabajadores.

PROPUESTAS .

1.- EL SALARIO MINIMO VITAL OBLIGATORIO

Por esto hemos de esforzarnos en obtener los dos objetivos concretos que señalábamos en la Carta Pastoral del Primero de Mayo del año pasado, es a saber, el Salario Vital Mínimo Obligatorio y las Prestaciones familiares. El expresado Salario, capaz de sostener a un obrero corriente en circunstancias normales, haría desaparecer las remuneraciones insuficientes que todavía se pagan en mucha industrias y comercios..

Sabemos que hay una corriente favorable en pro de esa reivindicación obrera, y que ha sido apoyada en diferentes sectores quue verían con agrado se le diese cabida en nuestra legislación laboral.

2.- LAS PRESTACIONES FAMILIARES

Partes: 1, 2

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